Comer en familia es una oportunidad de disfrutar los unos con los otros fijándonos más en con quién estamos y qué tenemos que compartir que en lo que vamos a comer o cuánto.

Cuando niños y jóvenes se alimentan bien, cuentan con los nutrientes y energía necesarios para crecer y desarrollarse en salud.

 

Sí es…

Pasarlo bien preparando la comida y poniendo la mesa entre risas
Estar sentados en la mesa mientras se come (alguna vez uno de los padres puede levantarse a coger algo….)
Mantener una conversación pausada, tranquila y sin gritos, sin peleas y sin reprimendas
Jugar a adivinar los ingredientes de los platos o describir el sabor de los alimentos nuevos
Respetar el apetito de los comensales sin entrar a juzgar y en todo caso comentarlo en otro momento

No es…

Sentarse en la mesa a comer mientras la abuela cose, el padre mira el fútbol y la madre limpia los platos…
Competir para ver quién se acaba el plato antes
Llevarte el móvil como compañero de mesa
Hablar solo de comida
Debatir sobre estándares de belleza o de imagen corporal

Las 10 razones para querer comer en familia:

  1. Se comparten momentos y experiencias del día.
  2. Dar ejemplo con la comida, lo que ofrezcas y comas será lo que comerán tus hijos.
  3. Comer con tranquilidad, masticar y tragar a un ritmo adecuado.
  4. Promueve la participación de los más pequeños en la elaboración de alimentos.
  5. Mejora la confianza de la familia y reduce el estrés acumulado.
  6. Acerca a los niños a la cocina, les ayuda a familiarizarse con las verduras que menos le gustan.
  7. Asociar la comida con la familia y el disfrute en lugar de con las obligaciones y las prohibiciones o castigos.
  8. La comida diaria en familia mejora el rendimiento y la capacidad de concentración de los niños.
  9. Los niños aprenden a elegir mejor lo que comen fuera de casa porque ya lo han interiorizado con la familia que es su referente.
  10. Ayuda a mantener un peso equilibrado debido a que se adoptan unos hábitos de número de comidas y cantidades constantes.

Déjales jugar con la comida, verás como acaban comiéndosela algún día.

Seguir una alimentación equilibrada desde la infancia, es un trabajo de equipo donde la familia es el factor con más capacidad de influir en la adopción de hábitos saludables, siempre que en casa haya un entorno que facilite el acceso a alimentos saludables y que tanto padres como madres, sean los primeros en poner en práctica, lo que quieren para sus hijos.

En Centro ADN trabajamos con las familias, ayudándoles a elaborar sus propios menús, adaptados tanto a las necesidades y/o patologías presentes en el núcleo familiar como a los gustos y rutinas de todos ellos.
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